El trabajo temporal, flexibilidad laboral en tiempos de crisis

enero 28th, 2021 | Posted by admin in Contratación Temporal | Talento - (Comentarios desactivados)

La temporalidad como medida de flexibilidad empresarial ha sido una de las herramientas que ha ayudado a las empresas españolas a conseguir un rápido ajuste en los costes laborales por la pandemia del Covid-19. “El recurso a las medidas de flexibilidad externa, como el despido de trabajadores temporales, fue utilizado por todas las empresas en especial las de menor tamaño”, apunta ASEMPLEO, la patronal de empresas de trabajo temporal, poniendo de manifiesto la relevancia de la temporalidad como agente regulador ante shocks exógenos de la economía.

En lo relacionado a la creación de empleo, la incertidumbre que planea sobre determinados sectores provoca que las empresas necesiten contar con un mayor dinamismo a la hora de hacer frente a nuevas contrataciones para adecuarse a los ritmos del mercado.

Como ETT, sabemos de la dificultad que han tenido las empresas para hacer frente a esta situación y nuestro modelo de contratación se ofrece como una solución para responder a las necesidades del mercado en momentos adversos.

Contar con el mejor talento, pero de manera flexible

A medida que la ansiada y urgente recuperación económica empiece a ser una realidad y las empresas vuelvan a crear puestos de trabajo, nos daremos cuenta de cuanto ha cambiado la forma de trabajar de las mismas. Esta crisis ha puesto en relieve que contar con un modelo que aporte flexibilidad puede suponer que aumente su rango de acción ante posibles eventos que escapen de su control.

La EPA muestra que el 80,2% del empleo creado durante el último trimestre de 2020 es temporal, y el 19,8% indefinido, prueba del papel clave las ETT en la recuperación de la actividad.

Atraer el talento y dotarlo de flexibilidad es un ejercicio que debe plantearse como una estrategia. En SeproTem conocemos la necesidad de toda empresa de asumir de forma ágil cambios tan drásticos como los que hemos vivido. Y que la capacidad de rodearse de partners capaces de enfrentarse a esos cambios de forma conjunta puede suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso.

En SeproTem ETT encontrarás un proveedor que siempre estará a tu lado cuando más lo necesites. Contacta con nosotros y te contaremos todo lo que podemos hacer por ti.

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El clima laboral y la productividad, dos conceptos que se retroalimentan

febrero 18th, 2019 | Posted by admin in Artículo - (Comentarios desactivados)

Artículo de Eugenio Casalengua, director de RRHH de GrupoSepro para la revista “Equipos y Talento”

No es un secreto que el clima laboral influye directamente en la motivación y productividad de los trabajadores. Muchos estudios ya demuestran que un ambiente respetuoso, dinámico y colaborativo, donde los trabajadores se encuentren a gusto, acompaña el incremento de la productividad individual y global.

Equipo de la mano

Los estilos de dirección autocráticos, que aunque parezca mentira hoy en día, haberlos haylos, no permiten mantener progresos significativos de productividad dado que el desgaste en el entorno laboral desemboca en mayores tasas de rotación y renuncias, un mayor ausentismo y un predominio de la actitud de cumplir con los estrictamente exigido.  Para lograr mejoras a largo plazo en la productividad, es vital mejorar la calidad del entorno laboral.

Lo primero a tener en cuenta es que el entorno laboral es el medio ambiente tanto físico como humano que rodea al trabajador en el desarrollo de su trabajo diario. Incluye el comportamiento de los integrantes del equipo, el desarrollo del propio trabajo, la comunicación e interacción entre el equipo y responsables y la forma de relacionarse con los demás departamentos de la empresa.

Crear un entorno laboral positivo no es tarea solo de los responsables de la empresa, sino de todos los integrantes, pero cabe recalcar que la labor principal de crear y reconducir este ambiente sí recae tanto en el equipo directivo como en los mandos intermedios de la empresa. Hay que tener en cuenta tanto las condiciones físicas: espacios de trabajo, iluminación, temperatura, etc., y las condiciones y relaciones interpersonales:  motivación, compromiso, confianza, etc.

Un mal endémico en las organizaciones es la creencia de que mejorar el clima organizacional conlleva una alta inversión, nada más lejos de la realidad, puesto que las ventajas de hacer las cosas bien, por y para nuestros trabajadores, son infinitamente superiores a las consecuencias de un mal ambiente.

Un colaborador que se siente motivado suele requerir más herramientas para hacer su trabajo, no basta con unas condiciones técnicas eficientes si queremos que alcance todo su potencial productivo.  Puede que nuestro error como organización, sea esperar que los resultados de nuestros trabajadores siempre dependan de su motivación, cuando es nuestra responsabilidad ser capaces de sacar lo mejor de ellos. La motivación intrínseca de un trabajador no es una fuente inagotable que sirva para achacar todos los resultados empresariales, sino que es el motor de arranque al que tenemos que inyectar una dosis de combustible constante, en forma de buena comunicación interna, plan de carreras, participación, reconocimiento y respeto.

Un buen clima organizacional, que verdaderamente trate a las personas como expertos responsables en sus puestos, se basa en canales de comunicación abiertos y confianza mutua entre todos los integrantes. Además de una evaluación cuantitativa, una vez entregadas las herramientas necesarias para que el colaborador adquiera las competencias y conocimientos imprescindibles para su desarrollo, podemos medir el éxito profesional en función del grado de superación obtenido en un periodo de tiempo.  El desarrollo profesional es uno de los factores mejor valorados por la mayoría de los profesionales y es, por tanto, una política que influye directamente en el clima laboral.

La forma de ser de las empresas ha ido cambiando con el tiempo y una amplia mayoría nos hemos dado cuenta de que el desarrollo de las compañías va en paralelo al desarrollo de nuestros propios colaboradores; los recursos humanos han pasado a ser la esencia y filosofía de la propia empresa, los trabajadores no son solo un recurso, son el ADN de la empresa.

Un trabajador motivado, satisfecho y feliz cumple un doble objetivo, aumenta la productividad de la empresa y es feliz como persona.  La vieja escuela de RR.HH. solo se interesaba por el desarrollo de su personal de la puerta de la oficina para dentro.  Hoy, los departamentos de RR.HH. tenemos el doble reto de contribuir de forma activa al éxito de nuestras compañías y de mantener este tipo de medidas en el “top of mind” de los directivos de nuestra organización.