El clima laboral y la productividad, dos conceptos que se retroalimentan

febrero 18th, 2019 | Posted by admin in Artículo - (Comentarios desactivados)

Artículo de Eugenio Casalengua, director de RRHH de GrupoSepro para la revista “Equipos y Talento”

No es un secreto que el clima laboral influye directamente en la motivación y productividad de los trabajadores. Muchos estudios ya demuestran que un ambiente respetuoso, dinámico y colaborativo, donde los trabajadores se encuentren a gusto, acompaña el incremento de la productividad individual y global.

Equipo de la mano

Los estilos de dirección autocráticos, que aunque parezca mentira hoy en día, haberlos haylos, no permiten mantener progresos significativos de productividad dado que el desgaste en el entorno laboral desemboca en mayores tasas de rotación y renuncias, un mayor ausentismo y un predominio de la actitud de cumplir con los estrictamente exigido.  Para lograr mejoras a largo plazo en la productividad, es vital mejorar la calidad del entorno laboral.

Lo primero a tener en cuenta es que el entorno laboral es el medio ambiente tanto físico como humano que rodea al trabajador en el desarrollo de su trabajo diario. Incluye el comportamiento de los integrantes del equipo, el desarrollo del propio trabajo, la comunicación e interacción entre el equipo y responsables y la forma de relacionarse con los demás departamentos de la empresa.

Crear un entorno laboral positivo no es tarea solo de los responsables de la empresa, sino de todos los integrantes, pero cabe recalcar que la labor principal de crear y reconducir este ambiente sí recae tanto en el equipo directivo como en los mandos intermedios de la empresa. Hay que tener en cuenta tanto las condiciones físicas: espacios de trabajo, iluminación, temperatura, etc., y las condiciones y relaciones interpersonales:  motivación, compromiso, confianza, etc.

Un mal endémico en las organizaciones es la creencia de que mejorar el clima organizacional conlleva una alta inversión, nada más lejos de la realidad, puesto que las ventajas de hacer las cosas bien, por y para nuestros trabajadores, son infinitamente superiores a las consecuencias de un mal ambiente.

Un colaborador que se siente motivado suele requerir más herramientas para hacer su trabajo, no basta con unas condiciones técnicas eficientes si queremos que alcance todo su potencial productivo.  Puede que nuestro error como organización, sea esperar que los resultados de nuestros trabajadores siempre dependan de su motivación, cuando es nuestra responsabilidad ser capaces de sacar lo mejor de ellos. La motivación intrínseca de un trabajador no es una fuente inagotable que sirva para achacar todos los resultados empresariales, sino que es el motor de arranque al que tenemos que inyectar una dosis de combustible constante, en forma de buena comunicación interna, plan de carreras, participación, reconocimiento y respeto.

Un buen clima organizacional, que verdaderamente trate a las personas como expertos responsables en sus puestos, se basa en canales de comunicación abiertos y confianza mutua entre todos los integrantes. Además de una evaluación cuantitativa, una vez entregadas las herramientas necesarias para que el colaborador adquiera las competencias y conocimientos imprescindibles para su desarrollo, podemos medir el éxito profesional en función del grado de superación obtenido en un periodo de tiempo.  El desarrollo profesional es uno de los factores mejor valorados por la mayoría de los profesionales y es, por tanto, una política que influye directamente en el clima laboral.

La forma de ser de las empresas ha ido cambiando con el tiempo y una amplia mayoría nos hemos dado cuenta de que el desarrollo de las compañías va en paralelo al desarrollo de nuestros propios colaboradores; los recursos humanos han pasado a ser la esencia y filosofía de la propia empresa, los trabajadores no son solo un recurso, son el ADN de la empresa.

Un trabajador motivado, satisfecho y feliz cumple un doble objetivo, aumenta la productividad de la empresa y es feliz como persona.  La vieja escuela de RR.HH. solo se interesaba por el desarrollo de su personal de la puerta de la oficina para dentro.  Hoy, los departamentos de RR.HH. tenemos el doble reto de contribuir de forma activa al éxito de nuestras compañías y de mantener este tipo de medidas en el “top of mind” de los directivos de nuestra organización.